Ingredientes:
Carne o pollo.
1 cebolla grande o dos chicas.
1 pimiento morrón colorado.
1 lata de tomates al natural.
Extracto o puré de tomates.
Caldo.
Condimentos a gusto: sal, pimienta, orégano, laurel, tomillo, pimentón,
etc.
Ajo
y perejil picados.
Aceite.
Preparación:
En una cacerola de fondo grueso, poner
abundante (aunque no demasiado) aceite. Una vez caliente, poner la carne o el
pollo sellándolos, rehogar allí las
cebollas picadas, el pimiento morrón también picado, agregar los condimentos
para que suelten bien los aromas y el sabor y luego incorporar el tomate al
natural, el puré o el extracto de tomates, y un poco de caldo. Bajar el fuego y
dejar cocinar hasta que se canse, controlando que no se evapore el líquido. Si
esto pasa agregar caldo o agua. Cuando esté listo incorporar el ajo y perejil
picados y apagar el fuego.
Armado del plato:
Esparcir un poco de tuco en el fondo de una
fuente de servir, espolvorear queso rallado, volcar encima la mitad de los
ravioles, repetir la operación de tuco y queso, poner el resto de los ravioles
y bañar con tuco y queso. La carne o el pollo pueden servirse aparte.
Esta es la primera receta que voy a subir a
Internet. Sin duda la elegí porque los ravioles de mi mamá (la mamina), eran
una GLORIA! Cuando los comíamos y la felicitábamos, su comentario siempre era:
- todo un día cocinando para comer en 10 minutos! Eran tan ricos que todavía
tengo guardado su sabor, como el de tantas otras cosas que ya iré contando.
A modo de anécdota digo que los que quedaban
del domingo al mediodía los guardaba en la despensa, en una puerta fiambrera. Ibamos
al cine a la tarde, quedaba frente a casa. En el intervalo me cruzaba y le
robaba algunos, fríos, como si fueran una golosina.
No hay comentarios:
Publicar un comentario