Ingredientes:
Masa: 1 kg . De harina común.
- 7
huevos u 8 (si tenés 8 le ponés 8 y si no le ponés 7, vos ve, así decía
ella).
- 1
chorro de aceite (también vos ve)
- Sal
- Agua
Relleno:
- 1
atado grande de acelga (lavadas una por una las hojas, se hierve y se pica
finito).
- 1
cebolla picada finito.
- Perejil,
abundante.
- 1
Seso de vaca (se le saca la piel que lo recubre bajo el chorro de la
canilla de agua fry luego se hierve, cuando está frío se pica finamente.
- 5
huevos.
- Sal,
nuez moscada, pimienta.
- Abundante
queso rallado.
Preparación:
Masa: poner la harina en una fuente amplia,
salar. Hacer un hueco en el medio y cascar allí los huevos, agregar un buen
chorro de aceite, batir un poco desde el centro hacia los bordes, para ir
tomando la masa. Una vez formado el bollo, amasar hasta que quede liso y dejar
descansar un rato, cubierto por un paño limpio. Se estirará la masa lo más fina
posible al momento de armar los ravioles, repartiéndola en cuatro o cinco
porciones.
Relleno: colocar un chorro de aceite en una sartén
profunda y rehogar allí la cebolla picada, hasta que esté transparente. Se
agrega la acelga picada y se continúa rehogando un poco más. Agregar el seso
(si no se consigue seso se puede reemplazar por pollo picadito o simplemente
por 2 latas de picadillo de carne). Se condimenta con la sal, pimienta y nuez
moscada, y una vez todo rehogado se retira del fuego, se agregan los huevos de
a 1 mezclando entre uno y otro y finalmente el queso rallado. Se rectifica la
sal si es necesario. Se deja enfriar antes de armar los ravioles.
Armado: Dividir en 4 o 5 porciones el bollo de masa
y estirar cada una lo más fina posible, sin que se rompa. Dividir por la mitad,
marcándola y esparcir sobre una de estas mitades el relleno, en forma pareja.
Colocar por encima la otra mitad y marcar los ravioles con una tablita o con un
palo de marcar ravioles. Cortar con la ruedita o si no la tenés, con un
cuchillo. Yo no pongo nada en las uniones porque si el relleno tiene
suficientes huevos no se desarman.
Colocar los ravioles sobre un mantel
enharinado y dejar orear. Pasado un tiempo, cuando se ve que la parte superior
está sequita, darlos vuelta de a uno para que se oreen del otro lado. Pueden
prepararse de un día para otro si no hace mucho calor, y una vez oreados
cubrirlos con otro mantel para que no se sequen.
Cocción: Poner a hervir abundante agua con sal en una
olla, una vez que rompe el hervor ir agregando los ravioles, moverlos
suavemente con una espumadera, desde el fondo, para que no se peguen. Una vez
que suben a la superficie ya están, de todos modos es muy rico probar uno
mojándolo en el tuco.
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